La exorcizacion de los simbolos
Martes, 19 Agosto 
Los lectores y estudiosos atentos de astrología habrán prestado atención a la situación actual del pensamiento que nos ve a nosotros, autores, ocupados en aclararnos fundamentalmente en tres posiciones muy lejanas entre sí y que determinan, a la fin, el modo personal de entender y de hacer astrología.
La primera corriente, no per importancia, retiene que la astrología sea un instrumento de conocimiento de la psiquis humana y no permita mínimamente las predicciones ya que, según quien la piensa en este modo, Saturno e Urano no tienen nada que ver con Fulano, incluso cuando le roban todo lo que posee en el momento preciso en que estos dos planetas entraron en su segunda Casa radical.
Es como decir que los Tránsitos, las Revoluciones Solares y Direcciones Primarias no sirven para nada. La segunda categoría o “escuela” de astrología reconoce plenamente la potencia de los tránsitos al punto tal de tener la convicción de que es inútil “agitarse” ya que todo está escrito en el tema natal y no podremos hacer nada contra el destino.
Finalmente está la tercera escuela: aquella de los que la piensan como yo, o sea, que los Tránsitos, las Revoluciones Solares y Lunares y las Direcciones Primarias funcionan perfectamente, pero tenemos la posibilidad de antagonizar, de combatir estas fuerzas. Naturalmente todo lo que escribí en mis libros anteriores y sobre todo en éste lo tomé en parte de la Tradición, en parte de las enseñyanzas del gran Barbault, en parte de los resultados de las investigaciones en astrología, en parte de mi experiencia de casi una trentina de años y en parte de mi modo personal de haber puesto juntos estos componentes de conocimientos, amalgamándolos con algunos aspectos del saber junguiano que me guiaron desde el inicio de mis estudios.
